Go, and catch a falling star,
Get with child a mandrake root,
Tell me, where all past years are,
Or who cleft the Devil’s foot,
Teach me to hear mermaids singing,
Or to keep off envy’s stinging,
And find
What wind
Serves to advance an honest mind.
If thou be’est born to strange sights,
Things invisible to see,
Ride ten thousand days and nights,
Till age snow white hairs on thee,
Thou, when thou return’st, wilt tell me
All strange wonders that befell thee,
And swear
Nowhere
Lives a woman true, and fair.
If thou find’st one, let me know,
Such a pilgrimage were sweet,
Yet do not, I would not go,
Though at next door we might meet,
Though she were true when you met her,
And last, till you write your letter,
Yet she
Will be
False, ere I come, to two, or three.
****
Ve y trae una estrella fugaz.
Deja encinta una mandrágora,
Dime dónde están los años pasados,
O quién partió el pie al Diablo,
Enséñame a escuchar el canto de las sirenas,
O a alejarme de la punzada de la envidia,
Y da
Con el viento Capaz de adelantar a una mente honesta.
Si naciste con el don de ver cosas extrañas,
O las cosas invisibles,
Cabalga diez mil días con sus noches,
Hasta que la edad tina tus cabellos de nieve,
Con todo, cuando vuelvas contarás
Las maravillas que te ocurrieron
Y jurarás
Que en ningún lugar Habita mujer justa o que diga verdad.
Y si encuentra.-, una. házmelo saber,
Peregrinaje tal fuera dulce,
Aun así, no lo haría, no,
Aunque viviera en la puerta de al lado.
Aunque fuera sincera cuando la conociste,
O aunque lo fuera cuando me escribiste,
Tan pronto como llegue,
Habrá sido infiel Con dos, o puede que con tres.
—John Donne, 1572-1631
Con esta canción empieza el libro Stardust de Neil Gaiman. Quizás os suene de la adaptación cinematográfica, bastante desafortunada como viene siendo habitual. Stardust es un cuento de Hadas, narra la historia de Tristan Thorn, un joven que decide atravesar una puerta al mundo de las hadas para perseguir una estrella caída.
Podéis pensar que ya no estáis para cuentos de hadas, que eso son cosas de críos y la realidad no deja espacio para la fantasía. Entonces os perderéis un cuento magnifico por un prejuicio estúpido. Precisamente con esta novela el autor consigue -a mi juicio- lo que pretende, mostrar que los cuentos de hadas no son necesariamente para niños.
Yo he disfrutado como un enano con ella y se la recomiendo a todo el que se atreva. Y si encima os leéis la versión ilustrada por Charles Vess mucho mejor. Es un lujo no perder la capacidad de disfrutar de historias como esta, nada que ver con la mal entendida madurez.
jueves, febrero 07, 2008
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