martes, noviembre 04, 2008

lo que llamamos realidad

Podéis decir por ejemplo, que veis a un amigo, el señor Jones, paseando por la calle; pero no es lícito hacer esta afirmación así en absoluto. Lo que veis es una sucesión de imágenes coloreadas que se mueven sobre un fondo estacionario. Estas imágenes, por medio de los reflejos condicionados de Pavlov, traen a nuestro cerebro la palabra "Jones", y por eso decís que veis a Jones. Pero otras personas, mirando desde sus ventanas con diferentes ángulos , verán algo diferente, debido a las leyes de perspectiva; por consiguiente, si todos ven a Jones, debe de haber tantos Jones diferentes como espectadores hay, y si hay un solo Jones verdadero, la vista del mismo no es permitida a nadie. Si aceptamos por un momento la verdad del hecho que nos proporciona la física, explicaremos lo que llamáis "ver a Jones", con los siguientes términos; Pequeños conglomerados de luz, llamados "quanta de luz", salen disparados del sol, y algunos de ellos logran llegar a una región en donde existen átomos de un cierto género, que forman la cara, las manos y la vestimenta de Jones. Estos átomos no existen por si mismos, sino que son sencillamente una manera compendiada de aludir a acaecimientos posibles. Algunos de los quanta luminososos, cuando chocan con los átomos de Jones, trastornan su economía interna. Ello es causa de que resulta su piel tostada por el sol y se produzca vitamina D. Otros son reflejados, y de éstos, algunos penetran por vuestros ojos. Allí causan una alteración complicada de los bastoncillos y los conos, que a su vez engendra una corriente a lo largo del nervio óptico. Cuando esta corriente alcanza el cerebro, produce un resultado. El resultado que produce es lo que llamáis "ver a Jones". Como es evidente por esta exposición, la conexión entre el "ver a Jones" y Jones es una conexión causal, remota e indirecta. El verdadero Jones, mientras tanto, permanece envuelto en el misterio. Puede estar pensando en su comida o en cómo se le ha ido destrozando la ropa o el paraguas que ha perdido; estos pensamientos son Jones; pero no son lo que veis. Decir que veis a Jones no es más correcto que lo sería la afirmación de que una pared de vuestro jardín os ha golpeado, porque habéis recibido el golpe de rebote de una pelota lanzada contra dicha pared. En el fondo, los dos casos se parecen mucho.

Por eso nunca vemos lo que pensamos que vemos ¿Hay alguna razón para pensar que lo que pensamos que vemos existe, aunque no lo veamos? La ciencia siempre se ha enorgullecido de ser empírica y de creer únicamente lo que puede ser verificado. En este caso podéis comprobar en vosotros mismos esos sucesos que llamáis "ver a Jones" pero no podéis comprobar al propio Jones. Podéis oir sonidos que llamáis Jones, hablándole; podéis experimentar sensaciones de tacto que llamáis Jones, dándole golpes. Si Jones no ha tomando últimamente un baño, podéis también percibir sensaciones olfativas, cuyo origen atribuis a Jones . si habéis quedado impresionados por este argumento, podéis dirigiros a él como si estuviera en el otro extremo de un teléfono y preguntar: "¿Está usted ahí?" Y oiréis subsiguientemente las palabras "Sí idiota ¿no me está usted viendo?" Pero si tomáis esto como una evidencia de estar él allí, habéis equivocado la punta del argumento. La punta es que Jones es una hipótesis conveniente, por medio de la cual algunas de vuestras propias sensaciones pueden ser reunidas en un haz; pero lo que en realidad las hace aparecer juntas no es su común origen hipotético, sino ciertas semejanzas y afinidades causales que tienen unas con otras. Estas subsisten, aunque su común origen sea imaginario.

La Perspectiva Científica (1931), Bertrand Russell

Volviendo a los "clásicos" del sXX, en este libro Bertrand Russell analiza la influencia de la ciencia en la humanidad y plantea como sería una sociedad gobernada por la ciencia. Aquí diatribas metafísicas sobre como la realidad no va más alla de ser una hipótesis (terriblemente) conveninente. Sin duda uno de los grandes pensadores del sXX.