También se puede emplear la teoría de Wittfogel para esclarecer la naturaleza de los sistemas estatales con infraestructuras agrícolas dependientes de las lluvias. Dichos estados poseen potenciales evolutivos completamente distintos de los sistemas hidráulicos. La agricultura dependiente de las lluvias conduce a formas de producción dispersas y multicéntricas. Por ello, es dudoso que haya surgido jamás un estado prístino sobre una base agrícola de esta índole. La mayor parte de estos estados fueron, probablemente, formaciones secundarias, nacidas para aprovecharse de las oportunidades de comercio y pillaje creadas por la expansión de los imperios hidráulicos (Fried 1967). Durante la época preindustrial, los estados basados en la agricultura dependiente de las lluvias se caracterizaron por sus estructuras feudales disgregadas. En Europa, los reyes feudales eran débiles por comparación con los emperadores hidráulicos, ya que no podían impedir que la lluvia cayera, por igual, sobre amigos y enemigos. la descentralización política, por su parte alentó el surgimiento de clases mercantiles independientes y el nacimiento de intereses comerciales privados, los cuales pluralizaron aún más la balanza del poder. Teniendo en cuenta el reducido tamaño de las cuidades-estado mediterráneas, la perpetuación de formas igualitarias de jefatura que les era característica y su prolongado pluralismo, podemos colocar a la luz de un proceso inteligible las tan mistificadas raíces de la democracia occidental. También podemos empezar a comprender por qué el Imperio Romano, cuyas bases eran la agricultura de lluvia y el control de las rutas comerciales, nunca llegó a perder del todo sus instituciones republicanas; porque la hegemonía romana en Europa apenas duró 5 siglos (comparada con los 4 milenios de China), y por qué cuando se desintegró (debido primordialmente a su creciente dependencia de la mano de obra barata procedente de las provincias y al agotamiento de los recursos en el corazón del Imperio), nadie logró volverlo a reconstruir. A partir de la prolongada importancia de las formas descentralizadas de agricultura en el periodo postromano, una línea de razonamiento similar nos lleva al paulatino doblamiento del norte de Europa y el agotamiento de sus recursos por hombre y animales; al cambio en el poder político-económico de los intereses agrícolas a los comerciales, y al intento abordado de crear despotismos de derecho divino en Francia. Y así, hasta llegar finalmente al peculiar conjunto de condiciones que posibilitaron el nacimiento de la economía política del capitalismo con sus credos individualistas, su conciencia privada y su sistema político parlamentario.
Desde una perspectiva ligeramente distinta, el mismo conjunto de factores explica por qué no se desarrollaron y no pudieron desarrollarse el capitalismo y la democracia parlamentaria en el seno de los estados hidráulicos. Podemos decir, con Marx, que el feudalismo fue el prerrequisito necesario para la aparición del capitalismo. Pero, al contrario de lo que proponen las versiones estalinista y leninista del materialismo dialéctico, es evidente que el feudalismo era incompatible con los sistemas hidráulicos a gran escala. Sólo un modo de producción descentralizado pudo sentar las bases para el desarrollo de formas prístinas de capitalismo.
El feudalismo tiene, por supuesto, subtipos político económicos, calificados por rasgos tanto naturales como culturales: pautas de precipitación estacional; gama de cultivos, y proximidad de otras sociedades estatales, especialmente de grandes imperios y de las rutas comerciales vinculadas a éstos. Aquí el materialista cultural vislumbra las causas probables de la lenta tasa de desarrollo y de las especiales estructuras y superestructuras de los estados secundarios que se desarrollaron en África subsahariana. Como ha subrayado Jack Goody (1976), la agricultura africana era mucho menos productiva que la europea. Los modos de producción agrícolas nativos alcanzaron un elevado desarrollo en el África occidental. Pero la ausencia de tierras de pastoreo y la presencia de la mosca tsé-tsé impidieron la cría de ganado doméstico. Por ello la tradición mediterránea de agricultura junto con la cría de ganado no tuvo jamás réplica ni en esta ni en ninguna otra región del África subsahariana (Grigg, 1974). Los caballos llegaron a cobrar importancia para la caballería africano-occidental, pero no era posible criar ni equinos ni bovinos a un precio lo suficientemente bajo como para servir de animales de tiro. De esto se deriva: la ausencia del arado en el África occidental; el uso de la azada como principal herramienta agrícola; la supervivencia de la agricultura forestal itinerante y de sistemas de caza y recolección, y la base energética relativamente limitada de estados secundarios como Ghana, Mali y Dahomey.Esto explica por qué las comunidades políticas feudales de África eran débiles, menos centralizadas y más igualitarias que sus homólogas europeas, y por qué serían finalmente los europeos quienes desarrollaron el capitalismo y esclavizaron a los africanos y no al revés.
p124 El materialismo cultural Marvin Harris
segunda entrada sobre este librazo, tiene ideas muy interesantes, pero las críticas a otras estrategias antropológicas se pueden hacer un poco pesadas.. estoy atascado en la crítica del estructuralismo.
miércoles, agosto 22, 2007
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2 comentarios:
¿¿¿Esto en que año se publicó???
mmm.. según la contraportada está escrito en 1979, publicado por alianza editorial en 1982, creo que su introducción a la antropología se utilizaba como libro de texto en la uned hasta no hace mucho.
..si, no es de gran actualidad..
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