viernes, septiembre 15, 2006

yeeah! un aldeano en Paris

Son casi las 2, hoy he llegado a Paris, cuidad donde voy a pasar los próximos 10 meses haciendo medio 5º de industriales + proyecto con la beca Erasmus, a estas horas y después de unas cuantas noches más cortas de lo que mi cerebro desearía no puedo más que poneros un par de fotos de la cutre habitación donde estoy escribiendo.

Estoy en la Maison des Elèves Ingénieurs des Arts et Métiers. En la página web tiene mejor pinta.

Si alguien de los que me lea me conoce, sabrá que cuando tengo sueño mi nivel de buen humor desciende notablemente así que empezamos con la lista de quejas: somos 40 o 60 en cada planta y solo he visto 2 duchas, como mucho, por simetría de la planta habrá 8.. lo que va a haber es hostias por entrar. La cocina, es enana y está hecha un cristo, aunque los tipos, que dentro de unos meses probablemente conozca bien, parecían majos. La ducha quema, mucho y lo mejor.. mi ventana a una avenida de 9 carriles, me asomo, son las 2 y todavía circulan bastantes coches.

Lo bueno, la más es barata, 170 euros al mes, tengo internet en la habitación y al otro lado del edificio hay unos jardines de puta madre con el resto de las residencias, (más bonitas y más caras) y un montón de edificios que desconozco.













Acabo con una foto de mi mesita de noche y un regalo que conseguirá auyentar a las desprevenidas que se acerquen a mi cuarto.



Seguiremos informando,Buenas noches

viernes, septiembre 08, 2006

el clan, las ratas

Hay un tipo de organización social que se caracteriza por una forma de agresión que hasta ahora no habíamos examinado: la lucha colectiva de una comunidad contra otra. Voy a tratar de demostrar que es precisamente en esta forma social de la agresión intraespecífica donde el mal funcionamiento desempeña el papel de "lo malo" en el sentido propio de la palabra. Por eso, este modo de orden social nos proporciona un modelo capaz de darnos una idea clara acerca de algunos peligros que a nosotros mismos nos amenazan.

En lo relativo a su comportamiento para con los miembros de la propia comunidad, los animales que vamos a estudiar son verdaderos espejos de todas las virtudes sociales. Pero se transforman en unos salvajes en cuanto tienen algo que ver con otra sociedad que no sea la suya. Las comunidades de este tipo tienen demasiados componenetes para que puedan reconocerse individualmente todos; por eso, la pertenencia a una misma sociedad se manifiesta mediante un olor característico.
[...]
Steiniger puso las ratas noruegas que había cazado en diferentes puntos de un gran cercado, que ofrecía a esos animales condiciones de vida perfectamente naturales. Al principio parecían temerse unos a otros. No estaban agresivos. [...] Solo se hicieron verdaderamente agresivos, empero, cuando empezaron a aclimatarse y a ocupar territorios. Al mismo tiempo empezó la formación de las parejas entre ratas noruegas que antes no se conocían, ya que procedían de lugares diferentes. Si se formaba varias parejas al mismo tiempo, los combates consiguientes podían durar bastante; pero si se formaba una pareja concierto avance, la tiranía de las fuerzas juntas de ambos cónyuges ejercía tan fuerte presión sobre los desdichados cohabitantes del cercado que no les dejaba formar otras parejas. Las ratas noruegas célibes perdían categoría entonces, y la pareja los perseguía incansablemente. Aunque el recinto era de 64m^2, no le hizo falta a aquella pareja más de dos o tres semanas para acabar con todos los demás habitantes, que eran 10 o 12 ratas noruegas que eran fuertes y adultas.

Tanto el macho como la hembra de la pareja victoriosa se manifestaban crueles contra sus congéneres vencidos, pero era evidente que el macho prefería martirizar y morder a los machos y la hembra a las hembras. Los vencidos no se defendían mucho, únicamente trataban de huir, con desesperado afán, y se dirigían angustiados hacia donde raramente está la salvación para las ratas: hacia arriba. En los lugares donde se juntaban muchos, le fue dado a Steiniger ver con frecuencia ratas noruegas heridas y derrotadas sentadas al sol, sin protección, sobre matorrales y arbustos, jirones sin duda de territorio no ocupado.

Sus heridas más frecuentes aparecían en la parte trasera de la espalda y en la cola, o sea allí donde el perseguidor alcanza al fugitivo. Raramente libera la muerte misericordiosa esos animales mediante una súbita herida profunda o una gran pérdida de sangre. Es algo más frecuente la muerte por septicemia, debida a las lesiones en el peritoneo.

El que haya presenciado las sangrientas tragedias que acaban por hacer de una pareja la dueña absoluta de todo el cercado no creería que los descendientes de estos victoriosos asesinos sean capaces de construir, y muy pronto, una sociedad perfectamente tranquila. La amabilidad y aun ternura con que estas hembras tratan a sus hijos, es la misma que se advierte en las relaciones del padre y los abuelos, tios, tios abuelos, etc.,[...]

En la cuadrilla de ratas no hay jerarquía, todas atacan a una las presas de buena talla, y los más fuertes son los que se llevan la parte principal del esfuerzo. Para comer, como dice Steiniger, "los animales más pequeños son los más audaces y los mayores toleran bastante bien que se les arrebaten los trozos de alimento. En lo sexual también, los animales que apenas alcanzan la mitad o los tres cuartas de la talla normal son en todo más vivos y se diría que superiores a los adultos. Es visible que se les conceden todos los derechos, y aun el más fuerte de los adultos los deja hacer"

[...]

Las comunicaciones en el interior de la superfamilia se transmiten rápidamente mediante transferencia de motivación de un miembro a otro; y lo más importante es que las experiencias adquiridas se transmiten y conservan por tradición. Cuando las ratas descubren un alimento nuevo, hasta entonces desconocido, es el primer animal que lo encuentra quien, según Hediger, decide si la superfamilia lo comerá o no. "cuando varios miembros de la banda han examinado un cebo y no lo han aceptado, es seguro que ningún otro miembro se le acercará. Es más, los cebos envenenados que los primeros no han aceptado, los marcan con orina o con excremento.[...]" Pero lo más sorprendente es que el conocimiento del peligro que ese tipo de cebo representa para ellos se lo transmiten por tradición de una generación a otra, y sobrevive así al individuo que tuvo la experiencia. Por eso es difícil la desratización, ya que la rata, que es uno de los más resistentes antagonistas biológicos del hombre, emplea en el fondo los mismos métodos que éste, de transmisión de las experiencias por la tradición y su propagación en el seno de una sociedad muy unida.

[...]

¿Cuál es la utilidad de ese odio entre las familias de ratas? ¿Qué función conservadora de la especia ha producido por evolución este modo de comportarse? Y lo más terrible y para nosotros los humanos más hondamente inquietante es que esos buenos pensamientos darwinianos sólo son aplicables cuando la selección se debe a causas de un medio extraespecífico. Solamente en esos casos produce la selección una adaptación. Pero allí donde es la competencia entre congéneres la que ejerce la selección sexual, hay como sabemos el inmenso peligro de que los propios congéneres se empujen unos a otros a los más estúpidos callejones sin salida de la evolución. [...] Es, pues, perfectamente posible que el odio partidario, de facción, que reina en las tribus de las ratas sea realmente una "invención del demonio", completamente inútil. Por otra parte no debe excluirse la posibilidad de que otros factores, todavía desconocidos para nosotros, del medio hayan intervenido y hasta estén interviniendo todavía. Pero hay algo que podemos afirmar con seguridad: las luchas tribales no cumplen las funciones de conservación de la especie características de la agresión intraespecífica que vimos en el capitulo IV, donde aprendimos lo que podía haber de bueno, de útil, en lo aparentemente malo. Tales luchas intestinas no sirven ni para la distribución espacial de los individuos ni para la selección de los más robustos paladines de la familia... que raramente son (entre las ratas) los padres de la generación siguiente;

Sobre la agresión, el pretendido mal.
Konrad Lorenz

miércoles, septiembre 06, 2006

La multitud anónima: la masa es conservadora

La primera de las tres formas de sociedad de donde se desprende como de un fondo sombrío y primigenio nuestra sociedad basada en la amistad personal y el amor es la multitud anónima, forma la mas frecuente y sin duda la más primitiva de asociación, que se halla ya en muchos invertebrados, como los cefalópodos y los insectos; pero esto no significa que no se vean también en los animales superiores, y aun en el hombre, que en ciertas condiciones , muy crueles, como por ejemplo el pánico, puede "regresar" a la formación de multitudes anónimas

[...]
según algunos sociólogos, la familia es la forma de cohesión social más primitiva y de ella salieron en el curso de la filogenia todas las formas de la vida en sociedad que hallamos en los seres superiores. Esto puede ser cierto en determinadas condiciones en lo relativo a insectos sociales, por ejemplo, como las abejas, las hormigas y los termes, así como ciertos mamíferos, entre ellos el hombre y los primates; pero no conviene generalizar. La forma más antigua de la sociedad en el sentido más lato de la palabra es la formación de multitudes anónimas, del que nos dan el mejor ejemplo los peces en alta mar. Dentro de semejante multitud no hay ninguna suerte de estructura, ni mandantes y mandados, sino una formidable acumulación de individuos semejantes. Ciertamente, éstos ejercen una influencia recíproca entre sí, y hay ciertas formas elementales de "comunicación" entre los componentes de ese grupo. Si uno de ellos, habiendo visto un peligro, se da a la fuga, comunica su miedo a todos los demás que lo han visto. ¿qué dimensiones puede alcanzar el pánico en tales condiciones, por ejemplo en un banco de peces? ¿es posible que el banco entero se contagie y se dé a la fuga? Es ésta una cuestión puramente cuantitativa, y la respuesta depende del número de individuos que se asustaron y huyeron y de la intensidad de sus reacciones. La tropa entera puede responder a los estímulos que provocan atracciones, o sea "taxias positivas", aun cuando un solo individuo sea el que las recibe. Basta con que éste avance firmemente en determinada dirección para que le sigan otros peces. Y el que detrás vaya todo el banco es a su vez una cuestión cuantitativa.

El efecto puramente cuantitativo y en cierto modo muy democrático de este tipo de transferencia de motivación ("inducción social" entre los sociólogos) hace que un banco de peces sea más difícil de mover de mover cuantos más individuos lo componen y mayor es su instinto gregario. Un pez que por una razón cualquiera se pone a nadar en una misma dirección no tiene más remedio que salir del banco al poco tiempo, hallarse en libertad en el agua, y así quedar expuesto a todos los estímulos que tienden a hacerlo volver al banco. Cuantos más son los peces que se apartan en la misma dirección obedeciendo a algún estímulo externo, más son las probabilidades de que los siga el banco entero. Pero cuanto mayor es el banco y por ende mayor su resistencia a dejarse arrastrar, menos se alejarán sus individuos emprendedores antes de volver al banco como atraídos por un imán. Por eso, un gran banco de pececillos densamente hacinados presenta un lastimoso cuadro de indecisión. Una y otra vez se forma una pequeña corriente de individuos emprendedores que salen de la masa como el seudópodo de la amiba. Cuanto más largos se hacen estos seudópodos, más se adelgazan y más fuerte se hace visiblemente la tensión longitudinal; y por lo general, el avance termina con una fuga precipitada al corazón del cúmulo. Al ver esos esfuerzos fallidos uno se indigna contra la democracia y está a punto de reconocer las ventajas de la política autoritaria.

Pero una experiencia de Erich von Holst, muy sencilla y de gran importancia sociológica, nos demuestra que estamos bastante equivocados. Quitó a un gobio (phoxinus laevis) la porción anterior del cerebro donde se hallan, por lo menos en estos pececillos, todas las reacciones de adhesión al banco. El gobio operado ve, come y nada como sus congéneres normales, y lo único que lo distingue de estos es que le da perfectamente lo mismo apartarse del banco sin que nadie lo siga. Lo que le falta es la vacilación y la preocupación del pez normal que por mucho que desee nadar en una dirección determinada, en cuanto ejecuta los primeros movimientos se vuelve a sus compañeros y se deja influir por el número de los que le siguen o el de los que no le siguen. Al pez descerebrado por Von Holst eso no le preocupa lo más mínimo; y si veía alimento o cualquier otra cosa atractiva, nadaba con decisión hacia el objetivo y... he ahí que todo el escuadrón lo seguía. Precisamente el defecto del pez operado lo convertía en jefe.

Sobre la agresión: el pretendido mal
Konrad Lorenz

Hirschhorn 2003

Mi primer campo de trabajo fue en Alemania, era la primera vez que viajaba solo, llegaba al aeropuerto de Frankfurt y tenía que llegar a Hirschhorn un pueblo perdido a las orillas de Neckar, todo esto sin hablar una palabra de alemán y con un inglés poco utilizado desde que volví de Escocia con 6 años. Menos mal que había conseguido los e-mails de todos los voluntarios y por la mañana antes de coger el avión una me respondió, estaría en el meeting point con una bolsa azul con florecillas y se llamaba Matilde.

Resultó ser una italopolaca de 19 años que hablaba 5 idiomas (entre ellos el alemán), una persona increíblemente resuelta y simpática. no tuvimos demasiado problema en llegar al pueblo (y eso que yo me empeñaba en montar en el tren que no era).. Al final después de pasarnos una estación llegamos.

El resto es ya una historia demasiado larga de contar con detalle.. los 23 voluntarios de: Italia, Rep Checa, Egpaña, Alemania, Corea(del sur, of course), Japón, Finlandia, Francia, Rusia, Serbia, Grecia.. y todavía hubo unos marroquíes que no llegaron.

El trabajo consistía en limpiar y arreglar un camino bastante empinado y hacer una plataforma de madera alrededor de un árbol.







Era el verano del 2003, un calor de muerte, me tocó subir y bajar la carretilla con grijo, grava, cemento, arena.. lo que tocase, también limpiar el muro de enredaderas , hacer cemento, cortar y arrastrar árboles. La verdad es que era entretenido, no me importa trabajar sobretodo si no tengo a un jefe tocándome los huevos. Entre el camino y la fiesta acabé como un palillo.

Vivíamos en un burguerhaus, una especie de hostal sin uso aparente, por la tarde después del trabajo hacíamos alguna visita, desde la piscina hasta Heildelberg, la aburrida Manheim o incluso Frankfurt un fin de semana. No se podía volver muy tarde porque teníamos que cocinar nosotros, por turnos de 2 personas, pero siempre acabábamos un montón echando un cable.. O simplemente pasando el rato.


Luego llegaban esas noches interminables. Como el pueblo nos surtía gratis de bebidas no alcohólicas y pan, parte del dinero del campo (en el fondo los 72 euracos que tuvimos que poner para participar + ayudas Europeas) sirvió para fomentar los estrechamente los lazos entre los voluntarios y saltar la barrera de los idiomas con la ayuda inestimable de la cerveza. La más barata del super, pero nunca faltó. Creo que en las tres semanas nunca me acosté antes de las 2 y nos levantábamos a las 7 para currar. Fue realmente memorable.

La gente del pueblo estaba realmente contenta con nosotros, los bomberos nos llevaron a Frankfurt y nos invitaron a una barbacoa, también el club de ski acuático, con paseo nocturno por el Neckar incluido. Incluso los locales se unían a las fiestas que montábamos.


Al final del campo unos cuantos nos piramos una semana a dar vueltas por Alemania, Frankfurt, Wiesbaden, Freiburg (desde entonces es mi ciudad favorita). Yo fuí el último en irme, con un montón de buenos recuerdos bajo el brazo y alguno malo también, de eso se trata. Una de esas experiencias que dan un giro a tu vida y ya no vuelves a ser el mismo. Nunca se me hubiese ocurrido ir si no llega a ser porque mi hermano se le ocurrió hacer uno el año anterior. Gracias jefe!

sábado, septiembre 02, 2006

campo de trabajo

Hace poco he vuelto de mi última experiencia en un campo de trabajo (que no tiene nada que ver con campo de exterminio), aunque este último se aleja de lo que normalmente son, intentaré transmitir en que consisten y porque son tan recomendables en un momento determinado.

Como bien dice el enlace, es un encuentro nacional o internacional de jovenes (y jovenas) entre 18 y 30 años, para realizar un determinado proyecto. Los grupos suelen ser de 12 a 25 voluntarios y el trabajo no requiere especial cualificación. Normalmente se trabaja unas 6-7 horas al dia y el resto del tiempo se hace el vago de forma más o menos organizada. Hay 1 o 2 personas encargadas del grupo, los llamados campleaders, no tienen responsabilidad ni autoridad sobre los demás, es simplemente alguien que conoce la zona y/o la lengua de la región y trata de organizar las actividades, es curioso como hasta en los grupos reducidos, siempre hace falta una cabeza visible que se encargue de la organización.

Yo ya he hecho 4 internacionales y es una de las mejores experiencias que he tenido, he aprendido mucho sobre los demás y sobre mi mismo, además de ser el primer paso para empezar a viajar por mi cuenta. Siento que mi tiempo en campos de trabajo ya se ha agotado y debo buscar otros proyectos, pero no puedo dejar de recomendarlo a quien no haya probado una experiencia similiar.

La posibilidad de convivir con gente de otros paises, de hacer el esfuerzo de comunicarte en un idioma que no es el tuyo, de conocer a gente interesante, de salir de la burbuja del entorno cotidiano y de aprender a moverse y valerse por uno mismo son solo algunos de los motivos que hacen que ya merezca la pena. Además te permiten conocer un pais que te interese (hay campos de trabajo por todo el mundo) por poco dinero (prácticamente solo pagas el viaje), ¿qué más se puede pedir? ¿fiesta? pues eso tampoco falta, toda la que quieras.

Si a alguien le da por hacer alguno recomiendo ir solo, aparte de que así tienes mayor disposición para conocer a los demás, tienes la posibilidad de renacer como ente social, en la vida cotidiana, muchas veces por exigencias del guión nos encasillamos en determinados roles que no tienen porque resultarnos cómodos, por ejemplo en la universidad yo soy el raro y con mis amigos el sensato... Eso sin dejar de ser nosotros mismos, el ser humano es tremendamente adaptable. Si quieres explorar alguna de las las caras que la vida no te ha dado la oportunidad de mostrar, un entorno donde nadie se conoce es sencillamente perfecto.

Es imposible contar todo lo que han supuesto para mi, porque ni yo mismo estoy seguro, pero se que me marcaron para el resto de mis dias. En entradas sucesivas contaré un poco de cada uno.